Muchos culpan al algoritmo cuando desaparecen.
Como si una entidad externa dictara su destino.
Como si una entidad externa dictara su destino.
Pero el algoritmo no crea valor.
Lo revela.
Si lo que haces no genera reacción, no se amplifica.
Si no se amplifica, no existe.
No es censura.
Es exposición sin maquillaje.
El marketing posthumanista no intenta “engañar al algoritmo”.
Se alinea con aquello que, al ser visto, se propaga por sí mismo.