Una marca no solo comunica cuando promete.
También comunica cuando estorba.
Un botón confuso.
Un formulario excesivo.
Una espera innecesaria.
Una frase que obliga a pensar demasiado.
Cada fricción deja una huella emocional. No siempre provoca abandono inmediato, pero sí erosiona la confianza.
El usuario puede continuar, comprar incluso, terminar el proceso.
Pero algo se ha enfriado.
El marketing posthumanista entiende que la experiencia no es una suma de pasos, sino una secuencia de estados internos.
Reducir fricción no es solo mejorar usabilidad.
Es cuidar la relación antes de que se rompa.