Durante años se admiró a quien añadía más capas, más funciones, más procesos.
Ahora empieza a destacar quien elimina.
Eliminar ruido.
Eliminar fricción.
Eliminar esfuerzo innecesario.
La inteligencia ya no se mide solo por lo que puede crear,
sino por lo que es capaz de simplificar sin destruir valor.
El marketing posthumanista no acumula.
Condensa.
Porque en un mundo saturado,
hacer simple lo complejo se ha convertido en una forma superior de poder.