La percepción no es binaria. Es acumulativa.
El usuario no decide entre “me gusta” o “no me gusta” en un instante aislado. Decide en función de una media interna que ha ido construyendo sin darse cuenta.
Esa media incluye:
- todas las interacciones previas
- todas las sensaciones acumuladas
- todas las fricciones evitadas o sufridas
- todas las coherencias o incoherencias percibidas
La conversión ocurre cuando esa media supera un umbral.
No cuando el mensaje es perfecto.
Sino cuando la suma invisible ha sido suficiente.