Lo viral no construye identidad.
El marketing tradicional sigue obsesionado con el pico: la campaña que explota, el contenido que se viraliza, el momento de máxima visibilidad.
Pero lo viral es efímero.
Y lo efímero no se integra.
La identidad de una marca no se construye en el máximo, sino en el promedio.
Puedes generar millones de impactos…
y no modificar en absoluto la media emocional del usuario.
Sin integración, no hay transformación.