Ser visto ya no significa existir.
Durante años, aparecer era suficiente.
Hoy, aparecer sin significado es diluirse más rápido.
Cada impacto vacío no suma.
Resta.
Porque enseña al usuario a ignorarte mejor la próxima vez.
El marketing posthumanista no busca presencia.
Busca permanencia en la mente.
Y eso no se logra estando en todas partes,
sino siendo necesario en alguna.