Durante años se ha perfeccionado el mensaje:
mejores copies, mejores creatividades, mejores formatos.
mejores copies, mejores creatividades, mejores formatos.
Pero el mensaje nunca fue el problema.
El problema es cómo llega.
Desde qué contexto. Desde qué expectativa.
El mismo mensaje puede ser brillante…
o invisible.
El marketing posthumanista no ajusta lo que dice.
Ajusta cómo es interpretado.
Porque la realidad no es lo que emites,
sino lo que el otro construye con ello.