La persuasión era útil cuando el usuario no tenía información.
Hoy tiene demasiada.
Hoy tiene demasiada.
Ha visto todos los argumentos, todas las promesas, todos los trucos.
Por eso, cuando intentas convencer…
no escuchas, confirmas su sospecha.
El marketing posthumanista no persuade.
Hace innecesaria la duda.
Porque cuando algo encaja,
no se discute. Se acepta.