Nunca habíamos estado tan conectados.
Y pocas veces nos habíamos comprendido tan poco.
Y pocas veces nos habíamos comprendido tan poco.
Mensajes constantes, respuestas inmediatas, interacción permanente…
pero cada vez más superficial.
La velocidad de la conexión ha superado a la profundidad del vínculo.
El marketing posthumanista entiende que comunicar más
no significa comunicar mejor.
Porque cuando todo el mundo habla al mismo tiempo,
escuchar se convierte en el verdadero diferencial.