No todas las marcas necesitan hablar cada día.
A veces, el exceso de presencia reduce el impacto.
Cada mensaje innecesario desgasta la atención.
Decidir cuándo no intervenir también es una estrategia.
El marketing posthumanista no mide su fuerza por el número de publicaciones.
La mide por el significado de cada una.
Porque cuando todo el mundo compite por hacerse oír,
el silencio oportuno también puede convertirse en una ventaja.