La tecnología permite hacer más cosas en menos tiempo.
Pero hacer más no siempre significa avanzar.
También se puede correr en círculos.
También se puede optimizar lo irrelevante.
El marketing posthumanista no pregunta primero cómo acelerar.
Pregunta hacia dónde.
Porque una dirección equivocada,
por muy eficiente que sea,
sigue siendo un error.