Muchas marcas planifican sin parar.
Analizan, proyectan, optimizan…
Analizan, proyectan, optimizan…
Pero no avanzan.
Porque detrás de ese exceso hay algo que no se dice:
miedo a exponerse sin control.
La estrategia se convierte entonces en refugio.
No en dirección.
El marketing posthumanista no elimina la estrategia.
La atraviesa.
Porque entiende que hay decisiones que solo existen cuando se ejecutan.