Durante años se creyó que el rival era otra empresa.
Otro producto. Otra campaña.
Otro producto. Otra campaña.
Hoy no es así.
Tu verdadero competidor es el estado mental del usuario en ese instante.
Su cansancio. Su prisa. Su indiferencia.
Si no encajas ahí, no existes.
Aunque seas mejor. Aunque seas distinto.
El marketing posthumanista no se diseña contra otros.
Se diseña contra el momento.